Watios, Lúmenes … y ¿que más?

Lo primero que realiza aquel que desea mejorar la iluminación de su casa, es cambiar las bombillas antiguas incandescentes, (fuera de circulación por la UE), por bombillas de nueva generación, (halógenas dicroicas, de bajo consumo o LED)

Aquellas consumían­ demasiado, en relación a su rendimiento luminoso, con una vida útil de un año, como mucho.

A nuestro amigo le han hablado acerca de las ventajas de las nuevas lámparas y se lanza a comprarlas con la menor cantidad de Watios posible. Le dijeron que las LED de 1,5W eran óptimas y el Sr. que se las vendió también.

Reemplazó todas las viejas bombillas de su casa con LED de 1,5W, baratos, de origen chino.

Pero, con sorpresa,  se da cuenta que con sus viejas bombillas de 45 W tenía una  iluminación mayor, agradeblemente cálida. Ahora siente que todo está iluminado pobremente, algunas de las LED no duran tanto como dicen. Es una iluminación fría, parecida a la de un sala de emergencias.

Seguramente va a ahorrar en su factura eléctrica por el menor vataje consumido, pero en aquellos días de invierno, grises y fríos, va a desear mejor luz, o en su defecto, alguien que le levante el ánimo.

¿Que más debería haber hecho nuestro amigo?

Primero informarse mejor acerca de las características de los distintos tipos de bombillas, ya que estas reponden a usos y exigencias distintas y averiguar que marcas son las idoneas. Son pocas las buenas y muchas las imitaciones.

Y con toda esta información podremos empezar a pensar en que iluminar, como y con qué, nuestras habitaciones, nuestra casa.

Texto e imagen de obra realizada por: Equis Interiorisme i Color

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