Por el pasillo , al fondo y a la derecha…

Al eliminar el tabique de la cocina, el pasillo se integra y adquiere interés visual.

Es una  frase que habremos escuchado mas de una vez.

Nos habla del  sentido de su existencia en una casa, que es el de  llevarnos a los distintos recintos que la componen. ¿Eso es bueno o es malo?

Muchos de los que que viven en una casa, o un piso tradicional, se deben haber planteado esta pregunta, aunque se debería hacer de otra forma: ¿Como me gustaría vivir, como se vivía antes, en donde cada habitación era un mundo aislado, o quisiera vivir en una casa dinámica, donde los espacios se relacionaran, sin perder la intimidad?

Para vivir en el primer caso, el pasillo no es malo, pero para el segundo, el pasillo no ayuda. El pasillo no es ni bueno ni malo, simplemente está, siempre ha sido así.

Fue y todavía es, la forma en que algunos constructores “piensan” como debe ser una “vivienda normal”. El pasillo que, desde un recibidor, recorre toda una casa hasta llegar a la sala, como si fuera una columna vertebral, ordenando y comunicando los espacios.

Representa una parte considerable de la superficie de una vivienda, casi un 10 % de los 60 m2 que pueda tener. Puede ser feo, pero es necesario.

Generalmente no suele estar bien iluminado. En su recorrido se encontraran trastos que no se quieren tener en las habitaciones, tampoco eliminar, porque poseen cierto valor afectivo o utilitario: una bicicleta, cuadros pintados por un pariente, etc.

Pero si realmente deseamos una vivienda que nos estimule, que nos dé oportunidad de experimentar vivencias, que despierte sensaciones, ¿qué se puede hacer con el clásico pasillo?

Lo más simple: minimizar su aspecto de” tierra de nadie”, personalizarlo. Que el acto de circular por el sea agradable, un paseo. Colores claros, iluminación que bañe los muros, suelo de tarima de madera, paredes que contengan pocas, pero buenas reproducciones de arte. La acción más profunda es reducir una parte de su extensión, eliminando el tabique que lo separa de ciertas habitaciones, de la cocina, del salón, fundiendo esos espacios visualmente y físicamente.

El pasillo quedara reducido a ser un acceso al área íntima. Ganaremos en sensación de amplitud, de luminosidad. El espacio será más flexible, habrá visuales nuevas, veremos nuestra casa de antes, como una casa atractiva.

 

Imágen de trabajo diseñado y ejecutado por Equis Interiorisme i Color/ Texto de Sebastian Avalos Noguera y Silvia Tanzer

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