No es una decoración, es un estilo de vida.

Hablamos del interiorismo japonés.

Hay quienes piensan que imitar ciertas formas, colores, o colgar reproducciones   de pintura japonesa, es una manera de sentir que se vive en una casa oriental y, de paso sorprender a los amigos que nos visitan.

Esto podría hacer creer que uno está en un “ambiente oriental”, pero el significado de: “interiorismo japonés” es más amplio que el simple deseo de querer aparentar un ambiente.

En realidad el termino se refiere a como esa cultura ha concebido una manera de vivir. Una forma más plena y equilibrada, que sea expresión de un tiempo y un lugar.

Los principios del diseño de las casas japonesas, más allá de su tamaño, generalmente son pequeñas, es el gusto por los materiales naturales y una forma minimalista de tratar el espacio:

Un interior simple, libre de adornos. Un espacio elegante, con depuradas formas y sobriedad cromática. Un espacio vacío, con solo los elementos necesarios para el confort. Una utilización de la naturaleza vegetal, del agua y el viento.

Esto lleva a que se pueda obtener una sensación de amplitud, ventilación y calidad ambiental. Con estos elementos, más el uso de técnicas de iluminación natural, de paneles correderos que permiten integrar espacios (armaduras de madera y papel de arroz), de techos y aleros para protección de lluvias y vientos se formó el concepto: arquitectura japonesa.

Ahora se trata de incorporar, en un espacio moderno, aquellos elementos que son producto de esta antigua cultura, orientada a que las personas puedan vivir en calma, en forma simple, sencilla en armonía consigo misma.

Dada nuestra vida actual y sus consecuencias: vivir con caos y stress, hace que miremos hacia la sencillez del diseño japonés en la búsqueda de la forma para que nuestra casa sea un espacio saludable y nos permita reencontrarnos cuando llegamos de la calle.

Cuando pintamos con calores claros, usamos maderas para los suelos y revestimientos, o textiles. Cuando colgamos paneles-cortinas para tamizar la luz natural que entra por las ventanas, cuando hacemos un baño simple, pero encantador, estamos acercándonos a esa sabiduría natural que contiene el interiorismo japonés.

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