Por qué pensar en una vivienda adaptada?

Cuando pensamos en personas discapacitadas, normalmente no imaginamos (salvo que ya estemos en esa situación) que una de estas personas podemos ser nosotros, ya sea por un accidente, una enfermedad, o la llegada de la vejez.

Imaginémonos viviendo en una silla de ruedas, y tratemos de analizar las necesidades que tendríamos. Debemos tomar las medidas necesarias para que, llegado el caso, las soluciones estén más al alcance de la mano.

Teniendo en cuenta que, de acuerdo a las estadísticas, el 9% de la población española padece algún tipo de discapacidad, es muy importante aportar soluciones para que su vida sea más confortable y plena. Dentro del hogar, el reto es eliminar la mayor cantidad de obstáculos, y aumentar la calidad de vida.

Las actuaciones deben estudiarse en su conjunto, ya que el mejoramiento obtenido también debe ser total, y muy importante es valorar las prioridades.

Para empezar, es necesario realizar un estudio previo, ya que cada caso, tanto en la parte correspondiente al habitat, como al usuario, se presentan situaciones casi únicas. Comenzando por el acceso a la vivienda, hay que tomar en cuenta los escalones, la dimensión del portal de entrada, así como el uso de las escaleras o ascensores.

Siguiendo por la vivienda en sí:

  • Los espacios abiertos aumentan la funcionalidad de la vivienda, por lo que solamente se debe dejar puertas para los casos en que se requiera mayor intimidad.
  • Debemos eliminar tabiquería que no sea necesaria, unificar espacios.
  • La dimensión de la puerta de acceso, la anchura de los pasillos, así como las formas de abrir de las puertas interiores y sus dimensiones, son determinantes al momento de facilitar la vida dentro del hogar. Debemos tener en cuenta que es mucho más fácil abrir una puerta corredera o una puerta en acordeón, que una puerta batiente tradicional.
  • Los pasos no deben ser menores de 80 cm, tomando en cuenta que las puertas correderas, al abrir, dejan fuera del vano por lo menos 5 cm. Estas tienen que permitir el paso con una silla de ruedas o con una camilla, y prever que no haya cantos o bordes que puedan lastimar las manos cuando la persona acciona la silla Fuentes : www.elmundo.es
  • Texto: Equis Interiorisme i Color
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